La deshidratación en ancianos: causas, síntomas y cómo evitarla

La deshidratación en ancianos: causas, síntomas y cómo evitarla
5/5 - 1 voto

Los ancianos son especialmente vulnerables a la deshidratación ya que generalmente consumen menos cantidad de líquidos que en etapas anteriores de la vida.

Un riesgo de deshidratación que se da especialmente cuando alcanzan los 85 años de edad debido a una reducción de la sensación de sed, alteraciones cognitivas o poco apetito. En este post analizamos las causas de la deshidratación en la tercera edad, sus síntomas y consecuencias para ayudar a poder evitarla.

La deshidratación en los ancianos es común

¿Cuánta agua debe tomar un anciano?

En el caso de los adultos, la cantidad de consumo de agua varía según el sexo. Mientras que las mujeres deben tomar alrededor de 2 litros diarios, en los hombres esta cantidad aumenta hasta los 2,5 litros. En todo caso, cuando el adulto se va haciendo mayor es difícil llegar al objetivo de 2 litros de ingesta de líquidos al día, la cantidad de agua media que los ancianos deben tomar.

Sin embargo, hay que intentar que las personas mayores consuman una cantidad aceptable de agua, ya que son más vulnerables a la deshidratación atendiendo sobre todo al deterioro del mecanismo que regula la sensación de sed.

Causas de la deshidratación en el adulto mayor

  • Disminución de la respuesta a la sed. Precisamente este deterioro del mecanismo de la sed provoca que los ancianos pocas veces tengan la sensación de necesitar hidratarse. Algo que no quiere decir que no lo necesiten.
  • Disminución del agua total del organismo. Tal y como explica la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD) el porcentaje de agua en nuestro cuerpo disminuye con el paso de los años: el agua representa en un feto un  90%, en un bebé el 80%, en un niño el 70%, en un adulto entre el 60 y 65% y en un anciano entre el 50 y el 55%.
  • Disminución de la capacidad renal de concentración de la orina. La disminución de la ingesta de líquidos unida al aumento de la pérdida de líquidos, fruto del deterioro en los riñones, se convierte en una combinación peligrosa.

Síntomas de deshidratación en ancianos

La deshidratación se produce cuando se pierde una cantidad significativa de líquido extracelular. La deshidratación en adultos puede provocar disminución de la memoria a corto plazo, descenso del rendimiento físico e incluso dolor de cabeza y fatiga.  Los ancianos son todavía más vulnerables a estos procesos y entre los primeros síntomas de una deshidratación en adultos mayores podemos encontrar:

  • Agitación
  • Orina escasa, concentrada, oscura y con olor fuerte
  • Mareos y vértigo
  • Sequedad de mucosas
  • Dolor de cabeza
  • Pérdida de apetito

Cómo hidratar a un anciano

Desgraciadamente la hospitalización o incluso muerte por deshidratación en ancianos es una realidad, sobre todo si es pasada por alto, supuestos en los que la mortalidad aumenta.

Por ello, es necesario que las personas mayores tomen conciencia de que es necesario consumir agua incluso si no tienen sed. Las personas que se hacen cargo de los adultos mayores también pueden tomar medidas para recordarles el consumo como ofrecer líquidos regularmente a lo largo del día, poner tazas de agua u otras bebidas a la vista o fomentar el consumo de líquidos con la medicación. El objetivo es que como mínimo el anciano consuma un litro y medio de agua al día, aunque la calidad más saludable son en términos medios los dos litros.

Es importante además que el agua que consuma el anciano sea de la mejor calidad ya que, como sucede con los niños, son especialmente vulnerables a los virus y bacterias que puede contener. Desde Ordessa ofrecemos como alternativa a las costosas botellas de agua mineral la instalación en el hogar de mecanismos como los filtros de agua o los sistemas de ósmosis inversa.

Seguro que te interesa: